Pasé toda mi infancia, desde los 5 a los 13 años metida en un gimnasio. Era de esas que hacen piruetas encima de una barra de equilibrio, en el suelo y donde fuera. Y tanto saltaba el potro como hacía un bonito ejercicio de rítmica con la cinta. Practicaba todos los días de la semana, sin excepción. Y sin ninguna finalidad más que la propia de disfrutar haciendo el deporte que más me gustaba.
Muchas de las niñas que entrenaban conmigo llegaron muy lejos, y una, incluso, consiguió participar en las Olimpiadas de Barcelona 92. La mayoría no llegamos a nada más y supongo que tampoco lo pretendíamos. Quiero decir que siempre tuve claro que aquello no era más que una afición. Pero nos lo tomábamos muy en serio, con una autodisciplina y entrega total. Guiadas por nuestra entrenadora, poníamos nuestro cuerpo al límite. Nos arriesgábamos a hacer ejercicios imposibles. Recuerdo casi con cariño llevar siempre muñecas o tobillos vendados, todo un orgullo, una simple consecuencia de lo mucho que estaba trabajando. Y la recompensa, simplemente, llegar a saber hacer aquello que fuera para lo que entrenábamos.
Y todo aquello que aprendí, me ha servido mucho años después. Ahora sé que en realidad la recompensa ha sido mucho mayor que conseguir hacer un flic-flac en la barra de equilibrio o salir de la barra fija haciendo un mortal.
Sé que muchos aún no habéis ido de vacaciones, pero yo ya hace días que tengo puesta la cabeza en el próximo "curso" 2011-2012. Ya sabéis que tengo muchos proyectos profesionales en la cabeza, que tenía planes muy concretos para este septiembre. No he cumplido con lo que había planificado. No va a poder ser.
La situación económica general y mi situación personal no ayuda, pero no conseguiré nada si no me centro, si no me esfuerzo...
El caso es que hoy he recordado aquella etapa de mi vida y he pensado que ojalá volviera a tener aquella autodisciplina, aquella seguridad de que con esfuerzo conseguiría el objetivo que busco...
Pero tengo que intentarlo. A partir de mañana me pongo en serio! A trabajar!
4 comentaris:
Querer es poder, diuen en castellà. I tenen raó. Ho vols? a por ello, podràs segur.
Cauràs unes quantes vegades, segur. I t'hauràs d'embenar turmells i canells, però sortiràs de la barra fixa amb un mortal, i amb els dos peus junts clavats a terra.
Ay! Autodisciplina, qué fácil decirlo y qué difícil ponerla en práctica, eh? Per hay que intentarlo, ánimos!
No cal que ens posem a pensar en tot allò que no surt com voldríem Anna, et pots fer més mal que saltant de la barra!!!
De totes maneres, endavant! Tinc una amiga que sempre em diu, les vacances són això, vacances, no s'ha de pensar en res més... Però, sempre voldríem arribar més enllà, oi?
Un petó!
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